sábado, 31 de agosto de 2013

Indulto de Hospitalia o la vuelta psicotrópica al mundo exterior

El jueves 29 de agosto después de comer me dieron el alta en Hospitalia, después de 72 días.

Con 34+4 semanas de gestación y un peso estimado de 2400gr., el jefe de planta estaba muy tranquilo con las posibles perspectivas, y al no llevar ya más medicación que la progesterona vaginal, podía estar haciendo el mismo reposo en mi casa que allí. Y mucho más a gusto.

Así que me hizo una última medición del cuello del útero, comprobó que todo estaba bien y a pesar de no tener apenas milímetros, no se había modificado... y hala, al mundo exterior!

En estos últimos días me había dado tiempo a superar mi Síndrome de Estocolmo Hospitalario, y la verdad es que tenía muchas, muuuuchas ganas de ir a casa.

Pero después de tanto tiempo entre las cuatro paredes de esa habitación (azul y blanca, sin decoración, sin movimiento...), mis sensaciones al salir se correspondían más con un viaje psicotrópico que con otra cosa.

Primero: me daba la sensación de que todo iba muy rápido: la gente caminando, los coches... todo iba como acelerado. Desde luego, yo era consciente de que yo iba lenta y además, me cansaba mucho (lo poquito que tuve que caminar: bajar del hospital al coche y del coche a la puerta de casa), pero además de eso, es que todo lo demás iba muy deprisa.

Otra cosa que noté es la cantidad de colores que había de repente. Muchos colores, y muy vivos. Y moviéndose muy deprisa (esto ya lo he dicho) 

Al llegar a mi casa, las sensaciones eran variables: por un lado, desde luego, mayor amplitud de espacio, pero a la vez un espacio más acogedor y mucho más "lleno". Con muchas cosas. De colores (menos mal que no se movían, ni deprisa ni despacio, si no ya me hubiera preocupado)

De repente vi a mi gata super pequeña, mucho. Incluso a mi gato (que pesa 6 kg. y de pequeño no tiene nada)

Y lo más flipante: el silencio. Creo que esto no lo había mencionado, pero la habitación de Hospitalia estaba climatizada, lo que mantenía una temperatura fresca constante (nada que objetar, en verano se agradece)
Lo malo es que esa climatización hacía ruido. MUCHO. Un ruido constante día y noche. Llegabas a acostumbrarte, pero lo seguías oyendo, no era un ruido sutil, no, era un ruidazo (Pupi lo comparaba con  dormir al lado de una cascada)

Y de repente, mi casa colorida, llena de cosas, con sus proporciones extrañas, estaba en un increíble silencio. Silencio en el salón. Silencio en la habitación, a la hora de dormir! Llegué a notar la misma sensación que tienes cuando sales de un concierto o un local con la música muy alta y en la tranquilidad de tu casa notas ese zumbido en los oídos... igual.
Ya he dormido dos noches en casa y aunque gran parte de ese efecto ha desaparecido, sigo alucinando con el silencio que hay a la hora de dormir.

Hoy, casi dos días después de salir de Hospitalia, me voy re-acostumbrando a todo. 

Estoy encantada  y muy feliz de estar aquí, deseando que Dragoncita siga alguna semana más dentro de mí, no solo para terminar de "hacerse", sino para darnos un tiempo para disfrutar de estar en casa los cuatro solos (mi chico, mis gatos y yo) y preparar juntos las cosas para cuando llegue "el quinto miembro".

"Se está mejor en casa que en ningún sitio"

Sé que la casa no será tan silenciosa entonces :)

jueves, 29 de agosto de 2013

Supervivencia en Hospitalia #5: Conoce al personal.

En Hospitalia vas a conocer gente que te hace la cama, te pone los monitores, te da medicinas o pasa consulta en tu habitación con cara más o menos seria.

Si quieres sobrevivir a una estancia larga en Hospitalia, es importante no solo que sepas qué hace cada uno - las funciones varían según su categoría profesional - si no también cómo son cada uno de ellos. 
Es un poco ver de qué pie cojea cada uno.

Como estos, pero menos guapos

A grandes, grandes rasgos, en la planta de Alto Riesgo de Hospitalia he distinguido estos tipos de profesionales (*):

* Médicos (ginecólogos/obstetras): los verás poco, si todo va bien. Pasan consulta a diario - aquí, excepto los domingos - 
A ellos les cuentas qué tal te encuentras, si tienes algún síntoma que no tenías antes, si alguna medicación te sienta mal o crees que puedes necesitar... porque ellos son los "Magos de las drogas"! Ningun otro trabajador se arriesgará a darte una medicación sin consultar al médico de turno. 

También te dan diagnósticos, te hablan de previsiones en cuanto a tu caso y dan las indicaciones de lo que puedes/debes o no hacer. Hacen las ecografías y los tactos cuando hace falta y son los que te firmarán el alta (indulto) para salir de Hospitalia.

* Matrones/as: A estos los verás mucho más. Todos los días, varias veces al día. Te ponen los monitores, escuchan el latido del bebé, manejan la bomba del Tractocile, están pendientes de cómo evoluciona una mujer que está dilatando... Siempre te dirán que les avises si te notas algo fuera de lo normal, si tienes dolor, sangras o empiezas a echar líquido (**)

Si les comentas algún síntoma, valoran si es normal o no y en caso de que no, lo comentarán con el médico y seguirán sus instrucciones.

* Enfermeros/as: También los verás mucho. Son los encargados de traerte las medicaciones, a diferentes horas del día. También ponen y cambian vías, ponen inyecciones, cambian los goteros normales, toman la tensión...

* Auxiliares de enfermería (y titulaciones equivalentes): Te cambian la cama (a menudo a horas absurdas como las 8,30), las toallas, te traen las comidas (y piden los cambios a cocina), toman la temperatura a horas aún más absurdas (como las 6,30 de la mañana), te ofrecen zumo o leche a horas también absurdas (como las 23,30). 
Si es necesario, también te ponen y quitan la cuña - aunque yo he visto a más de una refunfuñar diciendo que si había familiares, debían encargarse los familiares... no estoy de acuerdo, pero eso es otro tema - y asean a las/os encamados, si los hay.

* Personal de limpieza: Limpia la habitación, reponen el papel higiénico, vacían las papeleras varias veces al día.

Bien, pues como en todas partes, las personas son personas, y ni todos los médicos, ni todas las matronas, ni todos los... (se coge la idea, ¿no?) son iguales, ni se comportan igual, ni te tratan igual a ti, paciente-personita individual.
Así que es bueno que empieces a quedarte con sus caras y a saber lo que puedes esperar de cada uno/a.

A modo de ejemplo, pueden estar:

- La enfermera vieja mayor que no solo tiene un carácter del demonio, sino que además se equivoca constantemente con las medicaciones --> Vigíla lo que te trae e intenta tener con ella el menor contacto posible!

- El matrón joven que hace bien su trabajo pero es un poquito borde.

- La matrona mayor super amable pero completamente desactualizada.

- La matrona joven, profesional y encantadora (quédate con su nombre, sus horarios y hasta con cuándo tiene vacaciones!)

- La matrona joven que se alarma con cada cosita que le dices (ojo con lo que le dices)

- La médica cercana y con desparpajo, profesional y que sabe de lo que habla.

- La médica seca que te asusta cada vez que abre la boca con pronósticos terribles (y además mete la pata)

- Las auxiliares alegres que intentan animarte cuando te ven triste y, las que ni siquiera te miran...


En fin, que hay de todo (y es normal que sea así), pero tienes que intentar tener "cerca" a los trabajadores con los que tengas más afinidad. 

Si tienes al personal más o menos "fichado" sabrás cuándo puedes pedir o decir según qué cosas, y cuándo no merece la pena (o incluso es mejor evitarlo)

Ojo, que esto son siempre apreciaciones personales, la opinión de una paciente no tiene por qué coincidir con la de otra, tú puedes tener tus "preferidos" y la otra los suyos, aunque a grandes rasgos se suele coincidir. 
Y otra cosa, no es algo cerrado desde el principio: con el paso de los días, al conocer más a los trabajadores puedes descubrir en ellos rasgos que te acerquen, que te hagan apreciarlos (y viceversa, ellos a ti). 
Las relaciones humanas son algo vivo y muy sensible, es bueno ser flexible y es parte de la supervivencia en Hospitalia.

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(*) Profesionales sanitarios: no os mosqueéis, seguro que esto es una burda simplificación de vuestras funciones, pero como paciente, es lo que yo he visto aquí... así que no puedo decir más :)

(**) Los primeros días, incluso semanas, me ponía nerviosa cada vez que escuchaba de una matrona la retahíla de señales de alarma, como si estuvieran esperando que tuviera alguno de esos síntomas... Luego ya vi  que es protocolo, y con el tiempo dejaron incluso de decirmelo (escuchándolo tres veces al día, ya me lo sabía de sobras)

martes, 27 de agosto de 2013

Desenganchándome del Tractocile

 Ayer me quitaron el Tractocile, después de casi 10 semanas de llevarlo continuo.

Cuando se acabó el vial, me pusieron otro con suero limpio para que terminara de pasar la medicación que quedara en el circuito, y de paso, supongo, para que mi cuerpo se fuera haciendo a la idea.

Como nueva medicación llevo progesterona vaginal cada doce horas, y sigo con el Diazepam 5 nocturno, que no sé si aún es efectivo o no, pero me lo siguen dando y me quedo más tranquila.
Me dejaron la vía puesta hasta hoy, heparinizada "por si había que volver a utilizarla pronto" (eufemismo para "si te pones de parto en las próximas horas no te tenemos que volver a pinchar")

Pensaba que me sentiría más huérfana sin la bomba de infusión, sin tener que desenchufarla y empujarla cada vez que me levantaba, pero es increíble lo pronto que se acostumbra una a lo bueno.
Sigo haciendo "movimientos automáticos", como buscar el soporte de la bomba cuando voy a levantarme, o tener cuidado al mover ese brazo, para no engancharme con nada, pero aparte de eso, me siento muy bien sin ella. Y muy libre.

Aparte de eso, ayer fue una tarde psicológicamente difícil, sentí muchas contracciones de Braxton Hicks y llegué a agobiarme un poco. Pero llegó la noche y todo se calmó bastante, he dormido muy tranquila y en los monitores de esta mañana no ha salido ninguna (aunque sigo teniendo, pero las habituales)

Y hoy estoy más tranquila, ya me han quitado la vía definitivamente y en esta semana (si no pasa nada, que no quiero dar nada por sentado) me dan el alta... a reposar a casa. No me lo voy a creer.

lunes, 26 de agosto de 2013

Supervivencia en Hospitalia #4: Rodéate de recursos que te hagan sentir bien.

Una estancia de larga duración en Hospitalia es muy diferente a pasar 4 o 5 días en el hospital.

Es posible que ingreses y al principio no sepas lo que va a pasar, si el ingreso va para largo o es cosa de unos días. Pero en algún momento sí lo vas a saber.

Recuerdo que los primeros días yo era muy reacia a que me trajeran nada, porque me parecía que era "llamar" a una hospitalización larga. Así que tenía lo típico para pasar el rato: revistas, algún libro... mi chico me trajo el netbook con alguna serie de televisión.
Pensaba que se iba a resolver en algunos días, y después volvería a reposar a casa.

Pero no pasó eso. Cuando ya estuve estable, les comentaba a los médicos la posibilidad de salir, y por el tratamiento que llevaba, los controles... ya me dijeron que era completamente imposible, y que lo mejor que podía pasar es que no "pasara nada"

Mi primera habitación era bastante bonita: tenía vistas al parque, mi cama estaba al lado de las ventanas...
pero al cabo de dos semanas, cuando ya vieron que la cosa iba para largo, me cambiaron de habitación y tuve mi primera compañera estable, Pupi.

La habitación me pareció horrible: una sola ventana, y además yo estaba en la cama más alejada. Y la mayor parte del tiempo la persiana estaba semibajada. Ya no había vistas al parque, sino a otro edificio de ladrillo del hospital. El bajón total.

Y empecé a "necesitar" más cosas. Me sentía mal por estar allí, indefensa, con miedo, echaba tanto de menos mi casa! Y además el entorno se me hacía frío, oscuro, insoportable.

Así que intenté rodearme de recursos que me hicieran sentir mejor. 
En mi caso, por ejemplo, coloqué una foto de mis gatos pegada en la pared. 
Mis padres - que habían ido trayéndome flores de su terreno - me regalaron una maceta con una orquídea muy bonita. 
También tengo una brujita en el soporte del gotero con la leyenda "Que tengas buena suerte".
De unos bombones que me trajeron guardé un lazo de color fucsia que tengo anudado en mi mesa-para-todo y me recuerda a mi nena.
En lo "práctico", me resultaba imprescindible tener un salero, mi propio azúcar, muesli, frutos secos (las visitas me han ido proveyendo de bombones :)) y de vez en cuando, comida casera que se agradece infinitamente después de días comiendo solo los menús de Hospitalia.
En agosto empecé a usar mis propios camisones (para esto tardé un poco).

Pedí a mi chico que me trajera más series divertidas para ver aquí. Y mi mp3, para descargarme en el netbook la música que me gusta y poder escucharla desde aquí (mi netbook se ha convertido en mi base de operaciones, casi desde el principio)
Descargué algunos videos de internet que me ponen de buen humor solo con verlos, o me hacen sentir fuerte cuando estoy de bajón.

En definitiva, pedí y busqué recursos que amortiguaran el impacto de pasar aquí días y días, que me hicieran sentir bien, más "yo misma" y con un estado de ánimo al menos aceptable.

Después de tantos días y viéndolo en perspectiva, además de tratar de cuidarte en lo físico, cuidar la parte psicoemocional es fundamental en estas situaciones, porque cómo está tu cabecita y tu estado de ánimo influye mucho en tu estado físico - y viceversa -

Así que estés en el hospital o estés en casa, busca siempre tener cerca recursos que te hagan sentir bien.
El tiempo no va a pasar más deprisa, pero se te pasará de otra manera.

domingo, 25 de agosto de 2013

34 semanas

Hoy cumplimos 34 semanas!!

Llevamos 68 días en Hospitalia.

A partir de mañana me quitan el Tractocile y estaré en observación 4-5 días. 
Espero que Dragoncita quiera quedarse dentro un poco más!

sábado, 24 de agosto de 2013

Síndrome de Estocolmo Hospitalario

Queda un día para que me retiren el Tractocile/ Atosibán. Cuando cumpla la semana 34 (es decir, mañana). Se supone que a partir de esa fecha la medicación ya no es efectiva, y además el bebé es viable, así que ¡fuera Tractocile, fuera vía, fuera todo!
Bueno, en realidad mañana domingo aún lo llevaré, y me lo retirarán el lunes.

Lo que me han dicho los médicos es que me pondrán un tratamiento de progesterona y me tendrán en observación a ver qué pasa, hasta el viernes (así de paso en esa semana me hacen los análisis y la eco del tercer trimestre, aprovechando que ya estoy aquí)

Pueden pasar dos cosas:

a) Que empiece con contracciones, me ponga de parto y fíjate, pues ya que estoy en el hospital, pues doy a luz y ya está.
 

 b) Que no empiece con contracciones, que esté estable y me manden para casa. y que cuando me ponga de parto en casa, me venga para aquí - preferentemente rapidito, por aquello de que no tengo cuello de útero y eso - y ya está.

 Y ahora es cuando experimento una sensación muuuuuy rara: después de tantas semanas aquí, de tener tantas ganas de salir... ahora me da miedo


Quiero irme, claro, pero a la vez no quiero.

Estoy cansada de muchas cosas de Hospitalia: de la comida, de los horarios absurdos, de los controles a todas horas (temperatura, tensión, monitores...) , de levantarme - solo para ir al baño - arrastrando la bomba, de ver solo las caras de la gente de aquí, de estar encerrada, de no poder sentir el sol y el aire más que por la ventana, del ruido constante del aire acondicionado, de no poder ducharme en condiciones, de compartir habitación y no tener nunca intimidad...

Pero ahora que estamos tan cerca de la meta... ¿irme? 

Si aquí he pasado de la semana 24 a casi la 34... ¿por qué no a la 35, o la 36 o 37? ¿Por qué no esperar a que mi dragoncita esté más "hecha", que pase el tiempo suficiente y coja peso, y no sea prematura?
¿Y si me voy y me pongo de parto al día siguiente, solo por el movimiento de salir del hospital para ir a casa? 
¿Y si no sé reconocerlo, o lo hago tarde, y no llego a tiempo?

Recuerdo cuando entré, me sentía muy asustada pero a la vez más valiente que ahora, incluso les propuse que me dejaran ir a casa enchufada a la bomba de infusión y estar de reposo allí (aún recuerdo lo que se rieron)
 
 Y ahora me veo más dócil, o más adaptada, o a lo mejor mucho más asustada que entonces, quizá por la cercanía del final.

Así que me siento víctima de una especie de Síndrome de Estocolmo Hospitalario que no sé muy bien cómo llevar.

No quiero irmeeeeee...

Bueno, sí: paso a paso. Primero tenemos que llegar a la 34 - que es ya mismo -, y luego... a ver qué pasa!

viernes, 23 de agosto de 2013

Malita

Ayer estaba así:

Las Dragonas también tienen días malos

La noche anterior fue un infierno. Me empecé a encontrar mal después de la cena (ensalada de tomate y pepino, crema de champiñón y natillas), hinchada y como con acidez.

Pensé "Vaya, pues ya está aquí la famosa acidez" (hasta ahora apenas he tenido)

Y al cabo de un par de horas pensé "Ost*** con la p*t* acidez"

Y después "Esto no es acidez, esto es otra cosa"

Síntomas: dolor intenso de estómago, acidez-reflujo, ganas de vomitar (inútiles, no tengo facilidad para ello) y principio de descomposición.

Solo he tenido virus estomacal una vez en mi vida, pero me recordaba a esto. 

Después de no dormir apenas del dolor y no desayunar más que una manzanilla, se lo comenté al médico.
Me volvió a recetar el antiácido inicial, para minimizar la acidez, y paracetamol si me encontraba con mucho malestar o fiebre. Pero vamos, que si era un virus, no quedaba más que pasarlo.

Toda la tarde con malestar, con dolor continuo de estómago y retortijones esporádicos más fuertes, descomposición y bajonazo. Aparte de un incremento de contracciones de Braxton Hicks que aún me dejaban más machacada. Un cuadro.

Así que ayer me pasé el día a agüita y aquarius, porque pensar en comer algo me daba un asco tremendo. Por la noche di un par de tragos a una sopa indefinida, y mi cuerpo protestó, así que seguí con el agua.

Y después, un chutecillo de paracetamol (me dolían mucho los brazos ¿? y estaba toda yo agotada) y el valium de la noche.

Total, que esta noche he dormido bien, me he despertado bien, me apetecía comer el desayuno astringente que me han traído (té, dos biscotes y dos quesitos de membrillo) y de momento estoy mejor, aunque sigo flojilla.

No sé, supongo que esto es el "fin de fiesta", más de dos meses aguantando super bien, y ahora al final cojo un bicho. En fin, de una manera u otra, ya queda poco...

PD.- Tengo que decir que todo el personal ha estado super majo y super atento, imagino que acostumbrados a verme siempre tan fuerte han pensado que la cosa iba en serio y han intentado que me sintiera lo más cómoda posible.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Pequeños lujos

Pequeños lujos que se echan en falta cuando estás varias semanas en una cama de hospital enchufada a un gotero:
  • La comida de tu casa.
  • Poder ducharte sola.
  • Despertarte o comer a la hora que quieras.
  • Ver a gente que te apetece cuando te apetece y donde te apetece. A ser posible, fuera de un espacio cerrado.
  • Tener a mis gatos cerca.
  • Ir al baño sin empujar el soporte del gotero.
  • Mover las manos sin preocuparte de darte un golpe en la extremidad de la vía.
  • Elegir la ropa que te pones cada día (*)
  • No tener que pedir a tus seres queridos que te traigan bragas (y/o/u otros enseres o cosas del exterior)
  • No sentir continuamente que tienes un aspecto desastroso. 
Y vosotras, ¿qué pequeños lujos echáis/echábais en falta?

(*) En este punto reconozco que la cosa ha mejorado un poco, y desde que empezó agosto uso mis propios pijamas/ camisones, lo que creo que ha repercutido favorablemente en mi estado de ánimo.

martes, 20 de agosto de 2013

La merienda en Hospitalia

Desde que entré, todas las tardes la merienda había sido la misma: yogur (de diferentes sabores) y un paquetito de galletas tipo maría.

Mejoré la merienda haciendo que mi chico me trajera muesli del exterior, y me trajo el mejor muesli del mundo, que parece una golosina.

En fin, con el muesli y el yogur ya me apañaba la merienda.

Y de pronto, hace un par de semanas empezaron a traernos... ESTO:

Lo probé el primer día, ahí está la muestra (está abierto) de que hablo con conocimiento de causa :)

Que no sé si lo habéis probado, pero para mí es el asco total. Imagino que se lo habrán dado de regalo al hospital, que es cliente de la marca (yogures, flanes y natillas) para ver si así incentivan el consumo.

No sería mala idea, si no fuera TAN malo (que lo he comentado con varias mujeres, ya que es el "target" del producto, y a todas nos parece un asco)

Y lo peor es que ya no me podía echar el muesli en eso. Que tan liquidurrio no me gusta.

Así que al principio no me lo tomaba, y no merendaba. (Bueno, vale, pedí a mis "contactos en el exterior" que me trajeran unas galletas de chocolate, pero no es plan!)

Y después, tímidamente, empecé a pedir a las auxiliares - las que sé que son receptivas - si me lo podían cambiar por algún yogur que tuvieran en planta. Y si había, me lo cambiaban. Aunque me resultaba un poco incómodo tener que pedirlo todos los días, porque me hacía sentir una pesada y una caprichosa.

Y una tarde la cosa fue así:

Dragona: ¿Hoy también han puesto para merendar la cosa asquerosa esa?
Auxiliar: Sí... pero ya te lo he cambiado por un yogur (guiño)

Hay gente más maja que las pesetas! :) (jo, qué rancio ha quedado esto, pero es verdad. Para que veáis que todo lo que escribo no son quejas)

La repanocha: al comentarle toda la historia a otra de las auxiliares majas-majas, decidió muy resuelta llamar a cocina para pedir que no me subieran "eso" en la merienda. Y he aquí el resultado:
 

No sé si es que tengo enchufe por veteranía en Hospitalia, pero estoy encantada :)

Y mi conclusión es: si necesitáis algo para estar más a gusto, pedidlo, que el "no" siempre lo tenéis y os podéis llevar sorpresas agradables ;)

lunes, 19 de agosto de 2013

Supervivencia en Hospitalia #3: Cuida de tu vía

Cuando ingresas en Hospitalia, es casi seguro que en algún momento acabarás con una vía para administrar medicación intravenosa puesta, aunque sea solo "por si acaso".

Ya he hablado de mis vías aquí y aquí.

Ahora voy por la tercera, y quisiera que la última durante este periodo de hospitalización, ya que me queda relativamente poco de estar aquí (ya hablaré también sobre esto)

Mi primera vía duró en su sitio 34 días, la segunda 14 y esta tercera ya lleva 14 días. Escuché a una enfermera decir que lo normal es que no aguanten más de 15 días, y en muchos casos es mucho menos.

No sé la explicacion médica, pero imagino que el hecho de tener en la piel un agujerito que comunica con la vena, por muy tapado que esté, acaba dando problemas: sensación dolorosa, irritación de la piel, deterioro e inflamación de la vena (flebitis)...

Además, habrá diferencias personales: personas más sensibles, con la piel o los vasos sanguíneos más delicados, por características personales, edad...

Y aunque yo tampoco tengo la evidencia médica de esto, creo que cuanta más medicación pase a través de esa vía, más se sensibiliza y más problemas da.

Yo "solo" llevo vía intravenosa una medicación, el Tractocile.

Mi compi de habitación Pupi llevaba el Tractocile, paracetamol y valium por las noches. Y antibióticos cuando rompió la bolsa de aguas.Y cada dos por tres le tenían que cambiar la vía de brazo. 

A mí las dos veces que me la han tenido que cambiar ha sido porque el agujerito de entrada se había hecho demasiado grande y el líquido que tenía que entrar en la vena se extravasaba (se salía hacia afuera en lugar de entrar).

Y entro en el último motivo que se me ocurre para que haya que cambiar una vía: que, salvo que estemos muy malitos, como normalmente movemos la mano y el brazo para hacer cosas - comer, asearnos...-, esa vía se mueve, le damos roces, golpes, nos enganchamos en sitios... y todo eso va deteriorando el orificio de entrada y la propia vía.

Así que, consejo de supervivencia: CUIDA DE TU VÍA.

Lo ideal sería llevar poca medicación intravenosa (o por cualquier otra vía de administración), pero a veces eso no es algo que esté en nuestras manos decidir, ni controlar.

Tampoco podemos elegir si tenemos la venas finas o la piel sensible, o cualquier otra condición que nos venga dada.

Pero una vez que nos la ponen, lo mejor es intentar hacer lo que podamos porque esa vía dure en su sitio en buenas condiciones el mayor tiempo posible: 
  • Cuida de cómo mueves esa extermidad, de no darte golpes ni enganchones, de que no se acode el tubito para que la medicación llegue bien (todo esto me ha pasado y aún me pasa, a pesar de ir con cuidado)
  • Si ves que algún esparadrapo se suelta o se despega, avisa para que te pongan otro.
  • Si sientes molestia continua y no se pasa cambiando de postura la extremidad, avisa para ver si te la pueden poner más cómoda (poniendo alguna gasa doblada para mejorar el ángulo de inclinación de la vía, o para que no te roce alguna de las piezas)
  • Si el enfermero de turno no te la deja bien, avisa al del turno siguiente. (En mi caso, en más de una ocasión me la he acomodado yo misma con ayuda de algún familiar. Obviamente, solo en lo referente a colocación de esparadrapos y tubito, sin tocar la inserción de la vía) 
  • Si puedes elegir, evita que te la pongan muy cerca de una articulación (como la muñeca o sobre la mano), ya que va a recibir más movimiento quieras o no y se deteriora más rápido. A mí me resulta mucho mejor llevarla a mitad del antebrazo. Así es como la llevo ahora:
Parece muy cerca de la muñeca, pero la inserción de la vía es hacia la mitad del antebrazo y así apenas me molesta. 
Podía haberla puesto un poco más hacia el codo, pero la enfermera que lo hizo no se daba mucha maña como para exigirle localización.

Cuanto más cómoda/o estés, mejor la vas a soportar y más te va a durar, y esto es importante en hospitalizaciones de larga duración, porque ir agujereando la piel cada dos por tres no es saludable.

Además, en mi experiencia, poner bien una vía es un arte que no todo el mundo domina, así que mejor no arriesgarse a muchos cambios.

domingo, 18 de agosto de 2013

33 semanas

Hoy cumplimos 33 semanas!

Llevamos 61 días en Hospitalia

Mi dragoncita tiene un peso estimado de 2kg, según la última ecografía de hace 2 días :)

Leone, 510

Hay algunos días, raros días, en que en "la hora mágica" que va entre las 6'30 y las 9'00 coincide que TODO el personal que está trabajando es super respetuoso con tu descanso.

Entran hablando bajito, no encienden luces (y si lo hacen, las apagan después), lo hacen todo con cuidado de no despertarte, o a tu compañera de habitación... incluso pasan a hacerte la cama ¡después del desayuno!

Esos días (escasos, escasos días) te sientes un poco así:


Pero la mayoría de los días la sensación es más bien esta:

video

sábado, 17 de agosto de 2013

Tocarse o no tocarse la barriga, that's the question!

De las primeras cosas que escuché de algunas matronas (no todas) al poco de llegar fue "Sobre todo ¡no te toques la barriga, que estimulas las contracciones!"

(Después he leído este mismo consejo en foros, y de algunas compañeras de habitación a las que, además, les han dicho incluso que se pusieran bragas menos apretadas...!!)


Ya he escrito antes que cuando llegas aquí - asustada por todo - tiendes a asumir todo lo que te dicen y si te dicen que no te toques la barriga, pues no te la tocas. Pero nada, nada.

Pero la verdad es que a mí eso desde el principio no me convenció demasiado.

Primero, porque yo (particularmente yo) no notaba ninguna correlación entre tocarme la barriga y tener una contracción, fuera antes o después.

Segundo, porque me parecía, y me parece, mucha más estimulación colocar todos los días unas cintas ajustadas a la barriga durante 40 minutos. No digamos los sobeteos que te dan algunas matronas para ver dónde y cómo está localizado el bebé.

Tercero, porque si esto fuera automáticamente así para todas las mujeres, las inducciones al parto consistirían en laaaaargos masajes en la barriga de las embarazadas, en lugar de supositorios de prostaglandinas o chutes de oxitocina, ¿no?

Y cuarto y fundamental: porque para mí, notar los movimientos de mi nena y no responder a ellos de alguna manera, ni que fuera apoyando la mano sobre la barriga, me parecía antinatural.

A ver, no estoy hablando de frotar la tripa durante horas como si fuera la lámpara de Aladino, pero apoyar la mano, acariciarla de vez en cuando... me parecía lo mejor para las dos.

Así que lo comenté con un amigo médico, que me dijo una cosa muy sencilla y muy lógica: "Haz aquello con lo que te sientas mejor". 

Mejor físicamente (obviamente, sin dolor ni contracciones) y mejor emocionalmente.

Así que yo (confesión) me toco la barriga cuando me apetece. Y me doy aceite también, una vez al día.

Ojo! No quiero decir que tengáis que hacerlo, ni que las matronas no tengan razón - en algunos casos - 
Y desde luego, si una siente más contracciones al tocarse o tiene miedo de hacerlo por si acaso, lo mejor es abstenerse.

Ya sabéis, "Haz aquello con lo que te sientas mejor".

Otra de cardiotocógrafos y matronas

Hoy me han puesto un CTG viejito, viejiiiiito.

Funcionaba, eso sí, pero tenía aspecto de ser de los años 80 (¿existían estas cosas en los años 80?)

No era este, pero se le parecía mucho

En fin, la torpe matrona de turno me ha colocado los dos transductores y se ha marchado.

Yo notaba que el del útero estaba un poco demasiado arriba, y además en el registro hacía cosas raras, como subidas y bajadas muy altas y bruscas sin que yo notara ni amago de contracción, así que he deducido que estaba detectando otra cosa (no me pidáis que os diga el qué, si estómago, pulmones, intestinos o páncreas, que tampoco tengo tantos conocimientos de anatomía)

En fin, me lo he bajado un poco a la altura habitual de todos los días (que no es que yo sea una experta, pero vaya, donde me lo suelen colocar) y la cosa se ha normalizado.

Y aún así, yo veía en el registro de papel pequeñas subidas y bajadas que no se correspondían con nada.
"O es un cacharro super sensible y super bueno, o registra raro"

Así que cuando ha venido la matrona a revisarlo, se lo he comentado:
 
Dragona: Este monitor registra un poco raro, ¿no?
Matrona: ¿Por qué?

Miro el registro en papel que está saliendo de la máquina prehistórica, con esos piquitos extraños que no se corresponden con ninguna sensación, y la miro a ella:
 
D: Porque salen subidas y bajadas y yo no estoy notando nada en esos momentos.
M: Es que tú no tienes por qué notar nada.

Así me gusta, que me expliquen bien las cosas.

PD.- Después de muuuchos días con el CTG puesto por las mañanas, sé qué sensación se corresponde con una subida o bajada en el monitor (y no digamos las contracciones, que se notan muchísimo), lo he notado y lo he visto en las máquinas. No puedo hablar por todas las mujeres, pero sí por mí.

Así que no me toques los pies, matrona.

miércoles, 14 de agosto de 2013

El cardiotocógrafo (CTG) (a.k.a. “los monitores”)

En un embarazo normal, hacia el final (semana 38, 39…) citan a la mujer para controlar el latido cardíaco fetal y la existencia o ausencia de contracciones uterinas.
Esto lo miden con un aparato que se llama cardiotocógrafo, aunque entre las embarazadas es más normal hablar de "los monitores" o "las correas" 

Los que utilizan en esta planta de Hospitalia, aunque son grandotes, tienen ruedas para que los puedan llevar de una habitación a otra. Hay varios modelos, el que me han puesto hoy es este:


La cosa funciona así: se hace con dos gomas/correas que se ajustan al abdomen de la mujer y cada una de ellas sujeta un cacharrito (acabo de buscarlo y el nombre técnico es "transductor de ultrasonidos"), uno para cada cosa.

Los cacharritos que yo he visto que utilizan con los CTG de aquí son más o menos como este:

Hay páginas en las que lo explican todo muy bien, así que si queréis información buena, completa y más técnica, podéis buscar, que encontraréis.

A lo que voy: en mi caso, desde que entré en Hospitalia, me han puesto los monitores todos los días, al principio incluso 2 y 3 veces al día. Cada vez podía estar con las cintas puestas entre 25 y 45 minutos.
A día de hoy, eso son 57 días. Muuuuchos días. 

Al principio (con 24 semanas), solo controlaban las contracciones, porque el bebé era tan pequeño y se movía tanto (y por protocolo, y seguramente por alguna otra razón más que no sé), que no merecía la pena poner las dos cintas.

La primera cinta que me dieron y con la que me controlaban es esta:

 Es rosa porque el matrón que me la colocó me preguntó si era niño o niña, y al decirle niña me la puso de este color. 
Me pareció un detalle muy bonito, en aquellos primeros días en los que todos lo pintaban todo tan oscuro.

Al  cumplir 27 semanas, por protocolo ya me merecía la segunda cinta, que es esta:

Es azul, por nada en especial, la que tenían ese día a mano.

De esta manera, registran a la vez las posibles contracciones y el latido fetal.

Al principio me hacía gracia lo de los monitores. Me hacía sentirme controlada y segura, y no me molestaban.
A día de hoy, estoy un poco hasta el moño, porque esto se hace todas las mañanas sobre las 7’30 o las 8’00, y durante media hora o más en la que no estás nada cómoda. 

Esta imagen es de hoy, la cosa va más o menos así. 
Imaginad cuánto apetece que te pongan esta cacharrería en la barriga, casi sin haber despegado el ojo.  
El de la cinta azul es el que controla las contracciones, el de la cinta rosa es el del latido de la nena. 


Y con la autoridad que me da llevar tanto tiempo disfrutando del cardiotocógrafo a diario, me permito aconsejar:

Querido matrón, querida matrona: 
EL CTG NO registra mejor por mucho que lo aprietes

Es conveniente, y hasta imprescindible que la mujer pueda respirar. He leído páginas de información en la que explicaban la mejor postura para poner los monitores, y en cambio ni una mención a la conveniencia de no pasarse con la tensión de las correas.

Si aprietas demasiado el del latido, al bebé le molesta, se mueve más y su latido se pierde, por lo que habrá que dejarlo más tiempo, cada vez estará más nervioso, y estaremos haciendo el tonto.
Si aprietas mucho el del útero, puedes hacer que se irrite y dé valores alterados (contando que además el bebé está forcejeando para liberarse del suyo) 

Conclusión: poned las gomas FLOJITAS

Esta imagen es de hoy, después de quitar la cacharrería. 
Se aprecia perfectamente la marca del "transductor de ultrasonidos" y la matrona de turno ni siquiera había apretado mucho.

Si hay contracciones se registran igual, os lo prometo. Así el bebé está más tranquilo, y la madre soporta mejor la media hora o más que lo tiene que llevar puesto.

En mi caso, ha habido matronas que se han manejado con mucha suavidad, sin apretar en absoluto, y todo se ha registrado correctamente.

En cambio, una mañana me apretaron tanto las gomas (un matrón inexperto) y las mantuvieron durante tanto tiempo (más de una hora), que, aparte de salir impreso un registro que daba miedo verlo (con subidas y bajadas absurdas, el corazón de la nena perdiéndose continuamente…), tuve las marcas de los dos cacharritos en el abdomen, y estuve sintiéndome muy mal, mareada e indispuesta toda la mañana.

Así que decidí que “nunca mais”, y desde entonces, cuando veo que alguna aprieta más de la cuenta, le digo que afloje. 

Y si después siento que no ha aflojado suficiente,  yo misma lo aflojo un poquito más (solo un punto o dos). 
Y no, no ha pasado nada, no se han perdido registros, repito, si ha habido contracción ha salido igualmente.

Cuando en tantos días tantas matronas/es te toquetean, valoras la suavidad y la intuición, y ves que el hecho de manosear más o de apretar más no implica hacerlo mejor.

martes, 13 de agosto de 2013

Supervivencia en Hospitalia #2: No te calles (pero elige tus batallas)

En cuanto entras en Hospitalia adquieres un rol especial, el de paciente.

Te ayuda a entrar en ese rol el hecho de que estás asustada, tienes miedo de lo que te pase a ti, y - en el caso de embarazadas - a tu bebé. 
También ayuda el que normalmente no conoces el entorno hospitalario, no sabes quiénes son toda esa gente que aparece por tu habitación y te habla o hace cosas.

Y te vuelves sumisa, y dejas todo en sus manos, en este caso sanitarias, pero podría aparecer por ahí el chamán de la tribu cantando y dando saltos a tu alrededor y tú solo dirías con un hilo de voz "¿Le sujeto algo?"

Este hombre me inspira más confianza que alguna gente que he visto trabajando por aquí

Si además, eres un poco tímida por naturaleza, es fácil que los primeros días no te atrevas a preguntar nada, ni a pedir nada, ni a abrir la boca.

Pues no tienes que hacer eso. 

Yo soy así, y "por no molestar" los primeros días dejaba de avisar a las auxiliares o de pedir cosas que necesitaba, o si las pedía y no las traían, ya no volvía a llamarlas porque me daba apuro...
Pues no.

No te calles. Si necesitas algo, lo pides. Si no te lo traen en un tiempo prudencial, vuelves a avisar.
Si tienes dolor, avisas. Si quieres saber qué es eso que te tomas, preguntas.

No hay que ser impertinente, todo esto se puede hacer con mucha educación, pero hay que considerar que los profesionales llevan sus ritmos, su organización, y se les pueden olvidar las cosas, así que no está mal recordárselas, cuando las necesitas.

Peeeeero... también tienes que saber elegir tus batallas.
Si estás llamando continuamente, si te quejas a todas horas... se acostumbrarán a que "eres así", y el nivel de atención que pondrán cuando te pase algo importante de verdad, será menor.

Y no sé lo que comentan entre ell*s de las pacientes muy demandantes (eufemismo para "pesadas"), pero puedo imaginarlo. Porque se percibe en el trato que luego tienen hacia ellas, en las caras que ponen, en los gestos... No de todos los profesionales, desde luego. Pero es que no debería ser así en ningún caso. 
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Aviso para el profesional sanitario: Trabajas con enfermos, con personas que sufren, que no están allí por gusto. Si te llaman veinte veces, intenta ser comprensivo y no minusvalores lo que te cuentan o lo que te piden, porque se te puede escapar algo importante.
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Yo lo he visto muy claro hacia una de mis compañeras de habitación, Pupi. Ella no era pesada por el gusto de serlo, verdaderamente necesitaba mucho (porque le pasaban muchas cosas), y lo pedía. Pero también era muy ansiosa, y transmitía ese nerviosismo. 
Los que la atendían se acostumbraron a pensar "que era una exagerada", y cuando de verdad tuvo una situación de riesgo, importante, los que estaban ese día no le dieron la importancia que requería.

Así que, aviso para pacientes: No te calles cuando lo necesites, pero elige bien lo que pides, lo que cuentas, de lo que te quejas, y a quién... y serás mejor atendido.

lunes, 12 de agosto de 2013

¿Y si digo que sí?

(Enfermera: La Morros. Hora: 23'00. Situación: repartiendo la medicación por la noche):

La Morros: Esta te la tomas ahora (recorta pastillita de Diazepan). Esta con el desayuno de mañana (recorta pastillita de Adiro) El sobre de paracetamol... ¿tienes dolor?

Dragona: (Revisando discretamente cada pastilla) No.

La Morros: Pues toma, el sobre de paracetamol, y si tienes dolor, lo pides.

WTF?!

domingo, 11 de agosto de 2013

32 semanas



Hoy cumplimos 32 semanas!

Llevamos 54 días en Hospitalia

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Hoy es un día especial, ya que cuando entramos los médicos nos marcaron dos metas importantes: llegar a la semana 28, y después a la 32. 

Todas las noches desde que entré he hablado con la nena, diciéndole lo bien que lo estábamos haciendo día a día (ella creciendo dónde debe, yo permaneciendo quietecita para ayudarla)

Y hoy es el día en el que pasa de ser mi "lagartija" a una "dragoncita" hecha y derecha. Aunque aún debe quedarse en su sitio algo más de tiempo.


La siguiente meta es llegar a la semana 34!

sábado, 10 de agosto de 2013

Compartir habitación en Hospitalia

Imagina que vives en un piso de 16m2.
Y que no puedes moverte de la cama, ni salir del piso para nada. Nunca.
Y que compartes el piso con una persona a la que no conoces de nada, ni has elegido (ni ella a ti), y que tampoco puede salir del piso.

Nunca estás sola. Siempre a metro y medio de esa desconocida que está en la cama de al lado.
Y tú recibes tus visitas, y ella las suyas, en esos 16m2.

Pues eso es compartir habitación en Hospitalia.

Si vas a estar unos días, imagino que se lleva bien.

Cuando llevas tantas semanas, en algunos momentos odias al género humano entero.

Sobre todo, cuando las visitas de tu "compañera de piso" aparecen por decenas todos a la vez, gritan y se ríen a carcajadas, tan fuerte que no te dejan ni pensar.

Ayer fue un día de esos.

video

jueves, 8 de agosto de 2013

Mi bomba de infusión

Desde el segundo día que entré en Hospitalia me pusieron el Tractocile (marca del principio activo Atosibán)

Es una medicación intravenosa que no va a través de un gotero normal, sino de una maquinita que mide la cantidad exacta y la pasa muuuy despacito.

Se llama bomba de infusión, y tiene que estar enchufada a la corriente, lo que limita bastante tus movimientos, aunque tiene una batería y eso te permite desconectarla si tienes que levantarte para ir al baño (único "paseo" que puedo dar)

Esta es mi bomba de infusión:

Mira qué maja, el cacharro que lleva conmigo más tiempo acompañándome en Hospitalia.

Ya sé cuándo va a pitar (cada bolsita dura unas doce horas, pero según quien la ponga dura más o menos), cómo poner el tubo para que no se acode, lo que significa cada numerito de la pantalla y, si da error, cada icono de error (aunque esto no tiene mérito porque lo pone en el lateral de la máquina) 

Ya estoy tan acostumbrada a ella, que cuando me la quiten y NO tenga que llevarla, creo que tendrán que darme un soporte con ruedas atado a la muñeca para empujar, para pasar el sindrome de abstinencia.

Soporte de gotero de transición para arrastrar por los pasillos :P


Nah, en cuanto me lo quiten estaré feliz de tener la muñeca libre. Aunque también tengo un poco de miedo.
Esto debe ser una variante del Síndrome de Estocolmo...

La comida en Hospitalia

Cuando entré, una de las primeras cosas que me preguntaron en Hospitalia es si "comía de todo".

Al decirles que no, que era vegetariana, ya me veía comiendo solo la mitad no-carnívora del menú estandar... pero la respuesta fue sorprendente: "Vegetariana, ¿de qué tipo? Tenemos tres tipos de menús para vegetarianos"

En mi caso, ovolactovegetariana. Los primeros días estaba alucinada y muy agradecida de que me pusieran comida respetando mi opción, dos y hasta tres platos en cada comida.

No es que se coma mal en Hospitalia.
De verdad, no quiero que se entienda como el típico-tópico post que habla de que la comida es de plástico, y un asco, y tal.
Pero después de muchos días, puedo afirmar que NO se come BIEN.

No es así, no. Ni de coña.
 
En negativo:
  • Las verduras que sirven solo están cocidas y rehogadas. MUY cocidas. Probablemente son congeladas o de bote, de eso no estoy segura. ¿He dicho ya que están MUY cocidas?
  • Las cremas que sirven son sospechosamente todas iguales, variando el color y muuuuy ligeramente el sabor. De hecho, muchos días es imposible adivinar de qué es la crema, salvo porque lo pone en un papelito.
  • Tienen una querencia especial por la ensalada de tomate con pepino. El tomate y el pepino más sosos del mundo.
  • Unas tortillas francesas que podrías usar como proyectiles en caso de emergencia.
  • Los lácteos se reducen al cafe con leche de la mañana y el yogur de la tarde. El queso no existe.
  • Todo es soso. No solo de "sin sal", sino de "sin sabor".
En definitiva, es una comida para pasar dos-tres días, una semana... pero cuando llevas mucho tiempo, te parece forraje. Y es repetitiva. Y con menús mal planificados.

Cuando llevas tiempo, empiezas a ser tiquismiquis, no sé, y quieres comer comida de verdad, comida que lleve nutrientes, que te ayude a estar sano. Y la comida de Hospitalia no es para eso, es para llenarte y mantenerte vivo el tiempo que estés ahí.

En positivo:
  • Me ponen mucha fruta (una pieza en desayuno, comida y cena, casi siempre) Y la fruta está buena.
  • Aunque no hay mucha proteína en mis comidas, lo compensan con frutos secos: almendras y avellanas. Eso sí, fritos y salados.
  • Ponen mucha cantidad. Te parecerá buena o no, pero cantidad, tienes.

En fin, seguro que visto desde fuera parece que no debería quejarme, sobre todo después de leer noticias como estas:

La solución de supervivencia que he encontrado es hacer que me traigan algunas cosas de casa (un salero, imprescindible. El azúcar que utilizamos en casa. Muesli...) y de vez en cuando, comidas caseras: tortilla de patata, algún guiso, algún zumo casero... comidas ricas, nutritivas y elaboradas con amor.
La diferencia es bestial. Y hay que estar fuerte aquí!

Ya iré poniendo algún otro post sobre esto, que lo de la comida da mucho juego.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Chapucerías varias

Ayer tuve un día regulero.

Empezó la noche anterior. Llevaba observando que la vía perdía líquido (muy poquito a poco, pero también es cierto que el ritmo del gotero es muy lento), me la habían medio apañado por la mañana, pero esa noche (la del lunes) seguía igual.

Después de dar el coñazo considerablemente, unas matronas me la volvieron a medio apañar "Es raro que se extravase, estará movida, así ya no te volverá a pasar"
Pero yo sabía que no, que el agujerito se había hecho demasiado grande, y la colocararan como fuera, iba a seguir saliendose. Muy despacito, eso sí, pero iba a seguir.

Dragona: Se sigue saliendo.
Matronas: Uy no, qué va, será de la cura que te hemos hecho, que se ha quedado mojado.
D: Mmm... no, mira, me seco y al rato está mojado otra vez.
M: Bueno, luego volvemos y lo miramos otra vez, a ver si se sale.
D: .....

Nota para personal sanitario: Cuando un paciente - que no tiene otra cosa que hacer más que estar en la cama y observarse cosas de su cuerpo - dice que algo pasa, es probable que tenga razón. Tú, enfermera, estás mirando 1 minuto, pero el paciente lleva observándose todo el día. Es la versión hospitalaria de "ver crecer la hierba". O algo así.

Después de un rato, pitó mi bomba de infusión - señal de que había que cambiar la bolsita de suero con el Tractocile.

D: Esto se sale.
M: No te preocupes, que aunque se salga un poquito, como esto que te ponemos ahora es suero, no pasa nada.
D: ... ¿Suero? No, no, Tractocile.
M: No, que ya no te toca, ya has acabado el ciclo.
D: De eso nada, que lo llevo continuo.
M: .... Creo que este era el último que te tocaba.
D: Que no, que lo llevo continuo.
M: Voy a comprobarlo en tu historia.

Diez minutos después:

M: Ah, pues tenías razón, que lo llevas continuo. (coloca la bolsa de Tractocile en la bomba) Hala, ya está.
D: O_o

No sé ni qué decir. Llevo ingresada como mil días porque tengo que estar enchufada a esta máquina con esta medicación, y viene la matrona novata de noche y me la quiere quitar por su cuenta. Ole.

Me da miedo que pasen estas cosas, porque ahora estoy despierta y me entero, pero a veces la bomba pita de madrugada, vienen y lo cambian... ¿y si hubiera pasado entonces?

Me siento un poco así:


Solucionado el tema del Tractocile, queda el tema de la vía.

Como entre pitos y flautas ya ha pasado un rato, se hace evidente hasta para las matronas que la vía pierde líquido, y deciden que sí, que hay que cambiarla. Pero no ellas, que tienen que hacer otras cosas.

Así que como a la media hora aparece una enfermera, que es del equipo de La Morros, para entendernos.

Esta es mi cara cuando me doy cuenta de que esa mujer me va a poner la vía nueva.

En dos minutos, y al "old style" me coloca una vía tan chapuceramente que hasta yo podría habérmela puesto mejor, si hubiera podido usar las dos manos. Claro que eran ya las 12 de la noche pasadas, y a lo mejor de noche se ponen peor... quien sabe. 

Como a estas alturas ya estoy hasta los huevos y sé que esta mujer no da para más, después de comprobar que por lo menos es una vía funcional, decido probar suerte con las enfermeras de la mañana a ver si me la colocan mejor.

A la mañana siguiente, después de intentar dormir con todo el cuidado del mundo y al levantarme para ir al baño, me encuentro con la sorpresa de que la vía refluye (vamos, que en lugar de entrar el líquido del gotero, mi sangre se va hacia el tubito) En los 48 días que llevo en Hospitalia, jamás me había pasado esto.

La vía me molesta y lo del reflujo me agobia. Se lo comento a una matrona y una enfermera, que me dan unas explicaciones poco convincentes y no hacen nada.

Yo pienso: a ver, si no me había pasado hasta ahora, ¿por qué justo cuando me han cambiado la vía la noche anterior? Me siento ignorada e impotente, y empiezo a verlas a todas así:



Debo decir que las vías que ponen en esta planta no son las habituales, ya que llevan una valvulita especial, de tres vías:
Cuando empiezo a pensar en ir probando yo misma diferentes posiciones para acabar con esto del reflujo, aparece por la habitación otra matrona diferente. Que me escucha. Y que me hace caso. Y me cambia el equipo completo, comprueba que no tenga coágulo en la vía y hasta coloca la válvula en la posición correcta! Vamos, que me deja una vía nueva super apañada. No sé si ha sido todo casualidad, pero en ese momento, la adoro.

¿Consecuencias de todo esto?
- Desconfío de las enfermeras, de las matronas, de todos.
- Siento que no conocen los equipos que utilizan, que no se leen las historias de los pacientes, que te obligan a hacerte pesada para hacerte caso, cuando te lo hacen.
- Que todo esto te provoca una tremenda sensación de vulnerabilidad.

Y yo soy una persona joven, consciente y que tiene la posibilidad de preguntar y quejarse.
Pero ¿y el que no puede? El enfermo mayor, o inconsciente, o que no pregunta, o que se confía (él o sus familiares)
Definitivamente, si puedes evitarlo, mantente sano, alejado de cualquier Hospitalia.
Porque aquí te curarán (o no), pero al día a día también hay que sobrevivir. Al menos, en agosto.

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PD.- Por cierto, la primera vía me duró 34 días. La segunda solo 14, por lo que... reto no superado! Ooooh.
Ya veremos lo que aguanta esta tercera.