lunes, 26 de agosto de 2013

Supervivencia en Hospitalia #4: Rodéate de recursos que te hagan sentir bien.

Una estancia de larga duración en Hospitalia es muy diferente a pasar 4 o 5 días en el hospital.

Es posible que ingreses y al principio no sepas lo que va a pasar, si el ingreso va para largo o es cosa de unos días. Pero en algún momento sí lo vas a saber.

Recuerdo que los primeros días yo era muy reacia a que me trajeran nada, porque me parecía que era "llamar" a una hospitalización larga. Así que tenía lo típico para pasar el rato: revistas, algún libro... mi chico me trajo el netbook con alguna serie de televisión.
Pensaba que se iba a resolver en algunos días, y después volvería a reposar a casa.

Pero no pasó eso. Cuando ya estuve estable, les comentaba a los médicos la posibilidad de salir, y por el tratamiento que llevaba, los controles... ya me dijeron que era completamente imposible, y que lo mejor que podía pasar es que no "pasara nada"

Mi primera habitación era bastante bonita: tenía vistas al parque, mi cama estaba al lado de las ventanas...
pero al cabo de dos semanas, cuando ya vieron que la cosa iba para largo, me cambiaron de habitación y tuve mi primera compañera estable, Pupi.

La habitación me pareció horrible: una sola ventana, y además yo estaba en la cama más alejada. Y la mayor parte del tiempo la persiana estaba semibajada. Ya no había vistas al parque, sino a otro edificio de ladrillo del hospital. El bajón total.

Y empecé a "necesitar" más cosas. Me sentía mal por estar allí, indefensa, con miedo, echaba tanto de menos mi casa! Y además el entorno se me hacía frío, oscuro, insoportable.

Así que intenté rodearme de recursos que me hicieran sentir mejor. 
En mi caso, por ejemplo, coloqué una foto de mis gatos pegada en la pared. 
Mis padres - que habían ido trayéndome flores de su terreno - me regalaron una maceta con una orquídea muy bonita. 
También tengo una brujita en el soporte del gotero con la leyenda "Que tengas buena suerte".
De unos bombones que me trajeron guardé un lazo de color fucsia que tengo anudado en mi mesa-para-todo y me recuerda a mi nena.
En lo "práctico", me resultaba imprescindible tener un salero, mi propio azúcar, muesli, frutos secos (las visitas me han ido proveyendo de bombones :)) y de vez en cuando, comida casera que se agradece infinitamente después de días comiendo solo los menús de Hospitalia.
En agosto empecé a usar mis propios camisones (para esto tardé un poco).

Pedí a mi chico que me trajera más series divertidas para ver aquí. Y mi mp3, para descargarme en el netbook la música que me gusta y poder escucharla desde aquí (mi netbook se ha convertido en mi base de operaciones, casi desde el principio)
Descargué algunos videos de internet que me ponen de buen humor solo con verlos, o me hacen sentir fuerte cuando estoy de bajón.

En definitiva, pedí y busqué recursos que amortiguaran el impacto de pasar aquí días y días, que me hicieran sentir bien, más "yo misma" y con un estado de ánimo al menos aceptable.

Después de tantos días y viéndolo en perspectiva, además de tratar de cuidarte en lo físico, cuidar la parte psicoemocional es fundamental en estas situaciones, porque cómo está tu cabecita y tu estado de ánimo influye mucho en tu estado físico - y viceversa -

Así que estés en el hospital o estés en casa, busca siempre tener cerca recursos que te hagan sentir bien.
El tiempo no va a pasar más deprisa, pero se te pasará de otra manera.

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