miércoles, 14 de agosto de 2013

El cardiotocógrafo (CTG) (a.k.a. “los monitores”)

En un embarazo normal, hacia el final (semana 38, 39…) citan a la mujer para controlar el latido cardíaco fetal y la existencia o ausencia de contracciones uterinas.
Esto lo miden con un aparato que se llama cardiotocógrafo, aunque entre las embarazadas es más normal hablar de "los monitores" o "las correas" 

Los que utilizan en esta planta de Hospitalia, aunque son grandotes, tienen ruedas para que los puedan llevar de una habitación a otra. Hay varios modelos, el que me han puesto hoy es este:


La cosa funciona así: se hace con dos gomas/correas que se ajustan al abdomen de la mujer y cada una de ellas sujeta un cacharrito (acabo de buscarlo y el nombre técnico es "transductor de ultrasonidos"), uno para cada cosa.

Los cacharritos que yo he visto que utilizan con los CTG de aquí son más o menos como este:

Hay páginas en las que lo explican todo muy bien, así que si queréis información buena, completa y más técnica, podéis buscar, que encontraréis.

A lo que voy: en mi caso, desde que entré en Hospitalia, me han puesto los monitores todos los días, al principio incluso 2 y 3 veces al día. Cada vez podía estar con las cintas puestas entre 25 y 45 minutos.
A día de hoy, eso son 57 días. Muuuuchos días. 

Al principio (con 24 semanas), solo controlaban las contracciones, porque el bebé era tan pequeño y se movía tanto (y por protocolo, y seguramente por alguna otra razón más que no sé), que no merecía la pena poner las dos cintas.

La primera cinta que me dieron y con la que me controlaban es esta:

 Es rosa porque el matrón que me la colocó me preguntó si era niño o niña, y al decirle niña me la puso de este color. 
Me pareció un detalle muy bonito, en aquellos primeros días en los que todos lo pintaban todo tan oscuro.

Al  cumplir 27 semanas, por protocolo ya me merecía la segunda cinta, que es esta:

Es azul, por nada en especial, la que tenían ese día a mano.

De esta manera, registran a la vez las posibles contracciones y el latido fetal.

Al principio me hacía gracia lo de los monitores. Me hacía sentirme controlada y segura, y no me molestaban.
A día de hoy, estoy un poco hasta el moño, porque esto se hace todas las mañanas sobre las 7’30 o las 8’00, y durante media hora o más en la que no estás nada cómoda. 

Esta imagen es de hoy, la cosa va más o menos así. 
Imaginad cuánto apetece que te pongan esta cacharrería en la barriga, casi sin haber despegado el ojo.  
El de la cinta azul es el que controla las contracciones, el de la cinta rosa es el del latido de la nena. 


Y con la autoridad que me da llevar tanto tiempo disfrutando del cardiotocógrafo a diario, me permito aconsejar:

Querido matrón, querida matrona: 
EL CTG NO registra mejor por mucho que lo aprietes

Es conveniente, y hasta imprescindible que la mujer pueda respirar. He leído páginas de información en la que explicaban la mejor postura para poner los monitores, y en cambio ni una mención a la conveniencia de no pasarse con la tensión de las correas.

Si aprietas demasiado el del latido, al bebé le molesta, se mueve más y su latido se pierde, por lo que habrá que dejarlo más tiempo, cada vez estará más nervioso, y estaremos haciendo el tonto.
Si aprietas mucho el del útero, puedes hacer que se irrite y dé valores alterados (contando que además el bebé está forcejeando para liberarse del suyo) 

Conclusión: poned las gomas FLOJITAS

Esta imagen es de hoy, después de quitar la cacharrería. 
Se aprecia perfectamente la marca del "transductor de ultrasonidos" y la matrona de turno ni siquiera había apretado mucho.

Si hay contracciones se registran igual, os lo prometo. Así el bebé está más tranquilo, y la madre soporta mejor la media hora o más que lo tiene que llevar puesto.

En mi caso, ha habido matronas que se han manejado con mucha suavidad, sin apretar en absoluto, y todo se ha registrado correctamente.

En cambio, una mañana me apretaron tanto las gomas (un matrón inexperto) y las mantuvieron durante tanto tiempo (más de una hora), que, aparte de salir impreso un registro que daba miedo verlo (con subidas y bajadas absurdas, el corazón de la nena perdiéndose continuamente…), tuve las marcas de los dos cacharritos en el abdomen, y estuve sintiéndome muy mal, mareada e indispuesta toda la mañana.

Así que decidí que “nunca mais”, y desde entonces, cuando veo que alguna aprieta más de la cuenta, le digo que afloje. 

Y si después siento que no ha aflojado suficiente,  yo misma lo aflojo un poquito más (solo un punto o dos). 
Y no, no ha pasado nada, no se han perdido registros, repito, si ha habido contracción ha salido igualmente.

Cuando en tantos días tantas matronas/es te toquetean, valoras la suavidad y la intuición, y ves que el hecho de manosear más o de apretar más no implica hacerlo mejor.

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